IAM/Pymestrecho Su nombre completo es Juan José, “pero me gusta que me llamen Juan”, es sin duda uno de los empresarios de referencia de la zona en un sector tan importante como la automoción. Es valiente, emprendedor…es gallardo. FOTOS TOMOYUKI HOTTA

 
 
 
Se siente más campogibraltareño que gaditano, Algeciras le encanta y la llama “mi pueblo”, veranea en el Rinconcillo y cree que “Algeciras es un terreno a conquistar por los de fuera”. Descubre la mirada pura, sincera y serena de un empresario con mayúsculas testigo de excepción de nuestra vida económica y social, con ustedes Juan Gallardo en una entrevista donde nos desgrana su trayectoria y visión propia de Algeciras. 

 

 
-¿Tu tradición empresarial proviene de tus padres o abuelos? ¿cómo fue?
 
 JG: Es netamente mía,  empiezo a trabajar cuando tenía 12 años, a los 15 años me di de alta y me he jubilado a los 65 pero voy a la oficina todos los días, llevo toda la vida trabajando. Empiezo con Baltanás de mecánico, me especialicé en las bombas de inyección y estuve 10 años, cuando sentí que ya podía iniciar mi negocio, di el salto.  
Mi padre trabajaba en la corchera española, en los años 60, en Algeciras lo que había eran 7 u 8 fábricas de corcho, las fábricas conserveras, el puerto y la fábrica de harina.
Cuando mi padre se jubiló le dieron 65.000 pesetas y me las dio a mí para iniciar mi propio negocio. Compré una máquina de un banco de prueba porque  me especialicé en bombas de inyección, necesitaba una máquina que valía 165.000 pesetas. Di las 60.000 pesetas de entrada que me dio mi padre y firmé un montón de letras a 2.000 pesetas, de hecho aún las conservo en casa.
 
Así inicié mi propio negocio, un local de 20 metros cuadrados, todo muy pequeño, ni siquiera entraban los coches, en el patio ponía los camiones y los reparaba. Al cabo de 4 años, compré un local en la carretera de Cádiz con 300 metros cuadrados, allí, ya podían entrar los coches y sólo me dedicaba a las bombas de inyección. Sólo había tres puntos en el sur de España que éramos especialistas en bombas de inyección: Málaga, Jerez y yo en Algeciras. Cubríamos todo el sur de España en lo que se refiere a bombas inyectoras.

Fundamentalmente lo que había eran camiones, máquinas excavadoras y barcos, digo nosotros porque en esa época alcancé a tener hasta 5 empleados.¿Cuál era mi ventaja? Los coches antes duraban  poco, 100.000  kilómetros como mucho. En las gasolineras de los barrios, cuando tenían un cambio de temperatura se vaporizaba por dentro, el gas chocaba con el agua por la humedad y estropeaba la bomba inyectora, cuando llovía muy fuerte entraba agua a los depósitos, se chocaban las bombas de inyección y todo eso era más trabajo para mí. 
En los años 60 y 70 un camión tenía 125 caballos, estaba construido para soportar al menos, 3.000 kilos. Con la carga y las carreteras que existían, los motores estaban a tope, cuando fallaba cualquier cosa, no podían subir las cuestas o se recalentaban.


 
-¿Cómo fue el proceso desde que lo montaste?
 
JG: Me empezó a ir bien desde un principio. Desde el día uno yo empecé a ganar dinero porque tenía un buen nombre, no engañaba a nadie, he cobrado lo que valía, me han encontrado a toda hora siempre. Cuando un barco se averiaba ya no era una persona sino 8 las que trabajaban al tiempo, al armador no le importaba pagar un poco más siempre y cuando el barco saliera. 
 


-Y a ti, ¿Te gustaba o era tu trabajo?
 
JG: Me encantaba. Yo disfrutaba mucho con mi trabajo, hice el primer cursillo en el año 1974,  era autodidacta porque tenía que reparar las cosas con los medios que estaban disponibles en el momento. Si tú tenías que reparar un barco, no podías ir con la mentira, tenías que repararlo bien. 

-Normalmente, ¿solo tú podías reparar un pesquero?
 
JG: En Algeciras sí. Durante casi 18 años yo era el único en la ciudad que los reparaba. 

-¿Y con la Guardia Civil?
 
JG: Hemos reparado a la Guardia Civil y a Vigilancia Aduanera sus lanchas. Vehículos con motores de 2.000 caballos que, “vuelan” sobre el mar. 

 

-Cuando tú piensas en ti, piensas como empresario, mecánico…
 
JG: No, yo pienso más como mecánico. (Risas). Yo disfruto más como mecánico que como empresario porque me gusta más mi profesión. Cuando se abre el comercio exterior, comienzan a entrar motores mejores que los nuestros, el combustible es mejor y mi trabajo decae un poco. Las piezas de recambio nacional eran “muy regulares” pero en los años 90 ya hay mejores piezas de recambio. Yo estuve en Cuba hace 15 o 18 años y no existían los teléfonos móviles, ayer hablé con mi hijo que estaba en La Habana, se escuchaba tan bien que parecía que estuviera en San Roque. Con la tecnología pasa lo mismo que con la mecánica.

-¿Cómo era Algeciras en aquella época?
 
JG: Era espectacular. Cuando venían los barcos del país Vasco en agosto, había un movimiento impresionante de pescado, los camiones llevaban el producto a las conserveras….El puerto era una feria pero pasó lo mismo que con la mayoría de los negocios, lo hizo gente de afuera. Algeciras ha sido una ciudad a conquistar. Los talleres mecánicos eran Hermanos Rodríguez de Galicia, Talleres Norte de Bermeo… Todos de afuera.

-¿Por qué crees que sucede eso?
 
JG: Porque los de aquí no hemos tenido iniciativa o formación. En el Campo de Gibraltar se representan 28 marcas de coches y de Algeciras somos solamente dos. Yo soy el único empresario que ha gestionado concesiones en toda la provincia de Cádiz, que hemos salido fuera, hemos tenido tiendas de vehículos en Algeciras, Jerez y San Fernando. 
 

-¿Cómo afecta  Gibraltar a un empresario de la zona? 
 
JG:  A los españoles no nos tienen mucha simpatía. Gibraltar nos quitó en los malos tiempos el hambre. En lo que respecta a mi profesión, en los años 60-70, yo conseguía las piezas de recambio en contrabando. Yo tenía más conocimientos en inyección que los de Madrid, ya que tenía repuestos mejores que cualquiera de España, los conseguía a través de Gibraltar. 
Yo pienso que el señor Picardo le ha quitado una (H) hache a su apellido porque se apellida Pichardo y es muy común en España. Pichardo es una bodega muy famosa de Huelva.(risas)
 

-Cuando has dicho que Gibraltar le ha quitado hambre al Campo, ¿a qué te refieres?
 
JG: Por ejemplo, todos los días iba un montón de gente a trabajar y a traer sus conjuntos impermeables que a su vez se los vendían a las tiendas de la Calle Panadería, quienes a su vez los cambiaban chorizos, el contrabando era un forma de vida normalizada en aquellos días.

-¿Crees tú qué Gibraltar forma parte del Campo de Gibraltar?
 
JG: Si, es una pieza muy importante. 


-¿Crees que el algecireño defiende su tierra?
 
JG: Algecireño puro hay muy poco. De hecho yo no soy. Mi padre era de Los Barrios y mi madre de Ronda. El único puro de mi familia es mi nieto. Mis otras nietas no son hijas de dos algecireños. A Algeciras la ha conquistado todo el mundo, falta sentimiento propio, tal vez sea debido a que Algeciras fue destruida varias veces.  La gente de aquí siempre valora lo que tiene afuera. Considero que en La Línea la gente es mucho más solidaria con su ciudad por ejemplo. Si no están de acuerdo con algo, se vuelcan a la calle. 

-¿Hay mucha diferencia entre el Algeciras de tu infancia y el de ahora?
 
JG: En el Algeciras de mi época nos conocíamos todos porque éramos menos gente.  Ahora todo ha cambiado, por ejemplo, a los que les gusta el fútbol, antes tenían que ir al campo del Mirador, del Algeciras CF, ahora, puedes ver los partidos por televisión, esa evolución ha sido negativa en algunos aspectos. Antes, en Algeciras había cines y actualmente ya no hay, en este pueblo pasan cosas especiales, es la único pueblo de España con más de 100.000 habitantes y sin salas de cine...
 
-¿Cómo te relacionas con el inglés?
 
JG: Me gusta mucho. Voy a clases de inglés. Yo con los coches he ganado muchos premios. He estado en Japón tres veces, en Kenia dos veces, en Vietnam, en Egipto… En muchos de esos países se habla inglés. Las ventas de coches han bajado mucho y ya no he ido tanto de viaje, pero, el inglés siempre me ha gustado mucho y me parece útil.

-¿Ves películas en inglés?
 
JG: Sí. Lo que pasa es que cuando hablan muy rápido es difícil de entender. Una palabra puede significar muchas cosas distintas. 

 

-¿Qué significa para ti El Rinconcillo?
 
JG: Ese lugar es mi playa. Yo compré un apartamento hace más de 30 años y los veranos los paso allí. Rinconcillo es una playa que no tiene muchos escalones, de hecho es muy baja y representa poco peligro para los niños y ahora para mis nietos.
 
-Actualmente, ¿la ves peor o igual?
 
JG: Yo la veo mucho mejor, antes era normal mancharte de alquitrán, aunque ahora le llamen chapapote, ahora es más raro, está más cuidada.

-¿Qué estás haciendo ahora?
 
JG: En los buenos tiempos representaba cuatro marcas de coches. Solamente me queda una porque desde el 2008 al 2012 hemos despedido a 80 personas porque las ventas cada vez iban disminuyendo. En 2006, en España se vendían 1.600.000 coches y en el 2012 se vendieron 700.000. Por ello, tuvimos que cerrar concesiones y despedir gente, desde el 2015 comenzaron a subir las ventas y en 2016 nos fue muy bien.
Ya hemos vuelto a contratar, hemos colocado tres personas más lo que significa que la situación seguirá mejorando. Cuando colocas unas persona sientes agradecimiento y satisfacción, pero cuando la tienes que despedir duelo mucho y más cuando lo haces no es porque sea mala, sino simplemente es porque no hay negocio.   

Hay que tener en cuenta que yo he convivido con mis empleados. He conocido sus cosas y sus problemas y tener que despedir a una persona te cuesta. La gente comprende muy bien que no hay negocio, entonces se pasa muy mal.
Actualmente, manejamos la marca Mitsubishi, tenemos dos tiendas más de vehículos seminuevos. Seminuevos son vehículos con menos de tres años y vehículos de ocasión.
Este mes, hemos abierto en la autovía una nueva tienda de coches,  frente a Honda, donde teníamos nosotros antes la casa Nissan, ahí está los vehículos con menos de tres años. En la Menacha tenemos los vehículos nuevos, seminuevos y los de ocasión. Allí también tenemos alquiler de furgonetas, coches, venta de neumáticos y espacio para aparcamiento de autocaravanas. 

-Lo peor de la crisis, ¿ha pasado?      
 
JG: Para mí sí porque como en los viajes en globo, ya “hemos tirado los sacos de arena que teníamos que tirar” y vamos en ascenso. Estamos surgiendo de las cenizas “como el ave Fénix”. He aprendido que no se puede ser muy alegre con los temas de la empresa, por ejemplo, vendíamos 1.000 coches al año, ahora solo 200. 

 

-¿Cómo ha sido trabajar con tus hijos?
 
JG: Complicado porque hay 30 años de diferencia. Ellos tienen una forma de pensar distinta a la mía. Cuando mi mujer me dice que mi hijo tiene estudios, le respondo que yo sólo soy maestro de empresas. Entre mi experiencia y su conocimiento, la situación va mejorando.  

-Y tu mujer, ¿se pone de parte de tus hijos?
 
JG: Sí (risas). 
 

-¿Cómo has logrado conciliar tu vida personal y profesional con tus hijos?
 
JG: Discutimos mucho, supongo que es necesario. Cada uno tenemos nuestra especialidad, por ejemplo yo valoro mejor a las personas que vamos a colocar y los conocimientos que nos brindará, sobretodo en mecánica, ellos saben más de otros cosas como publicidad, tema bancos, operaciones financieras, etc…Siempre me consultan antes de tomar alguna decisión. 
 
-¿Y tu mujer?
 
JG: Mi mujer me ayudó mucho en un principio. Ella me ayudó en la administración cuando la empresa era pequeña y hasta fregaba el local… Ya cuando hemos colocado más personal, no intervino tan seguido. 
 

-¿Los bancos son una ayuda o “mano al cuello”?  
 
JG: Sin duda alguna, los bancos son una ayuda. Si no hubiese sido por los bancos, yo no tendría ni la mitad de lo que tengo, pero no debemos olvidar que el banco es una entidad con ánimo de lucro. 
 

-¿Qué consejo le darías a los emprendedores?
 
JG: Lo primero y más importante es  que no sean excesivamente optimistas en sus planteamientos, que lo hagan todo con criterio.
 
-¿Te gusta inventar?
 
JG: Sí, mucho. En los tiempos que no habían piezas de recambio, tenías que fabricarlas tú mismo. Adaptaba piezas de otros coches para que funcionaran a la perfección. 
 


-¿Es cierto que una vez arreglaste un motor por  teléfono?
 
JG: Era el motor de un barco. Dije que pusiera el teléfono en el tubo de escape y deduje por el color del humo que el daño podría estar en una de las válvulas. En mis tiempos no había aparatos para encontrar los daños. Usaba mis sentidos para identificarlo. Yo puedo identificar cuando un coche usa combustible de Marruecos con tan solo olerlo.

-¿Recuerdas alguna anécdota de mecánico que te llame la atención?
 
JG: Sí, un 23 de diciembre, cargan un camión de pescado para llevarlo a Bilbao y el dueño me  llama porque se había averiado en Pelayo. Me fui en mi furgoneta y resulta que el que no quería ir a Bilbao era el chofer por el tema de las festividades y  había metido un periódico en la tubería de la transmisión para que el motor no tuviera fuerza, cuando saqué el periódico  y lo dejé en evidencia delante del dueño fue un trago.

-¿Cuál es tu momento favorito del día?
 
JG: Tengo dos. A las 8 de la mañana cuando voy a andar por llano amarillo y carretera del Rinconcillo. Siempre voy acompañado de alguien y vamos charlando. Por la tarde, a las 9 cuando estoy en casa veo una película. 

-¿Cuáles son tus hobbies?
 
JG: No tengo casi ninguno. 

-¿Qué te parecen los carteles de toros Algeciras?
 
JG: La gente los critica mucho. Algeciras no puede tener carteles de demasiado dinero porque la gente no va a los toros. La feria de Algeciras coincide con la de Alicante, entonces los mejores toreros van a Alicante por cuestiones económicas.
 
-¿Sigues yendo a los toros?
 
JG: Voy desde el año 1969 a los toros, sólo falté el año  que murió mi padre.Tengo dos abonos de barrera
 
-La semana santa en Algeciras, la feria, ¿cómo vives sus fiestas?
 
JG: Me gustan los pasos y la calle. La feria me encanta por la mañana, por la noche no. 
 
-¿Piensas que Cádiz nos da o nos quita?  
 
JG: Sí, nos quita pero Cádiz hace lo que tiene que hacer, defiende sus intereses.  Nuestros políticos son los que tienen que decir y reclamar lo que nos corresponda. La culpa de que se hagan puentes no es de Cádiz. Los políticos son quienes deben poner en la mesa las prioridades como las carreteras o el que tenemos el puerto más importante de España.  

-¿Qué piensas con respecto a la estiba?
 
JG: Mi pensamiento lo tengo clarísimo. Con el tema de las horas extras, en 16 horas de trabajo un estibador puede ganar alrededor de 6.000 euros mensuales, sin embargo, lo ideal es que unos trabajen turnos de 8 horas para que den la posibilidad de trabajo a otras personas. El mercado laboral está abierto para todos los españoles y europeos. No es justo que se coloquen los familiares de los portuarios y así lo refleja la sentencia europea. 
 

-Mencióname una película, un libro 

JG: Una película es “Los 4 Jinetes del Apocalipsis”, basada en el libro de Blasco Ibáñez. Un libro que estoy leyendo justo ahora creo que se llama “Yo nunca pensé que los diplomáticos fuéramos unos mamones” de Inocencio Arias. 

 

-¿Algeciras qué es para ti?
 
JG: No me gusta decir mi ciudad, me gusta decir mi pueblo. Yo no entiendo las personas que dicen que nunca se sintieron de Algeciras, yo creo que son personas acomplejadas. Es mi pueblo a pesar de todos sus defectos, Algeciras me encanta.
 
-Cuándo nos dicen “especiales”, ¿cómo lo lees tú?
 
JG: Tenemos un carácter especial. Por ejemplo, Algeciras tiene bares más caros que en Sevilla. Yo pienso que somos poco solidarios con lo nuestro
 

-¿Cómo te sientes siendo del Campo de Gibraltar?
 
JG: Por supuesto me siento campogibraltareño antes que gaditano. Hay que tener en cuenta que yo vivo del Campo de Gibraltar. Yo trabajo con gente de La Línea y de Tarifa porque todos somos iguales.

-En deportes, ¿te gusta el Madrid o el Barcelona?
 
JG: No me gusta el fútbol, pero me agrada más el Madrid.

-La crisis que hemos pasado, ¿es la peor que has vivido?
 
JG: Por su puesto. En los años 1971 y 1972 recuerdo que el petróleo subió mucho, en aquel entonces yo tenía un taller con solo dos empleados y la llevé muy bien,  esta me pilló con 100 empleados y cuatro marcas, algunas en toda la provincia. Ha sido dura. 

-¿Cuántos empleados crees que has tenido en tu vida?
 
JG: Muchísimos. Por lo menos unas 250 personas distintas más los empleos indirectos.

-¿Y el más antiguo que tienes?
 
JG: El más antiguo lleva conmigo más  25 años, le dimos su reloj y homenaje. 

-¿Conocías el restaurante Puro Estrecho?
 
JG: Sí, por supuesto. Me gusta mucho, es espectacular un sitio así en un enclave tan hermoso. He tratado incluso de reservar la comunión de mi nieto aquí pero estaban las fechas ocupadas...
 

-La primera vez que entraste aquí, ¿qué pensaste?    
 
 
JG: El sitio es encantador por el paisaje, pues queda prácticamente frente de África y el Estrecho, es difícil de superar un paisaje así.

 

-¿Se cierran mejor los tratos comiendo?
 
JG: Yo pienso que sí. Cuando yo he hecho tratos, en la mesa se han rematado. 
 
Conversar con Juan en un lugar donde la vista alcanza otro continente fue sugerente, me trajo muchos recuerdos, quizás ni él recuerde que este diario necesitó de su ayuda en los inicios…y la tuvo. Siempre me llamó la atención como te escucha, lo honesto de sus opiniones y su implicación con los suyos. Ya tiene saga de empresarios con su apellido, todos gallardos, todos valientes y de carácter…. Juan un placer y por supuesto GRACIAS. 
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Juan, Gallardo no sólo es su apellido...

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